Cierta vez
en Otelo, el funesto Iago dijo que “Los malos pensamientos son por su naturaleza
venenos que al principio, apenas hacen sentir su mal sabor, pero a poco que actúan
sobre la sangre, abrasan como minas de azufre”. Conociendo el poder que el
teatro ejerce sobre las personas y teniendo en cuenta el contenido de nuestra
historia, no he encontrado mejor frase para definir lo que se pasó en las últimas
horas con Rita y su novio.
Todo
comenzó con una traición que Rita se negaba a ver. La joven trabajaba en un bar en la esquina de la Calle
Viamonte, en frente al Teatro Colón, en
Buenos Aires. Como soñaba con ser actriz, pero no podría financiar sus clases, encontró
en el bar y en las conversaciones con los actores la oportunidad de encontrarse
cerca del escenario. Trabajando en el bar conoció su novio Ramón, actor
importante, reconocido por sus actuaciones en los dramas de Shakespeare. Actualmente,
no sé si por suerte o casualidad, protagonizaba Otelo, provocando la admiración
de Rita, que orgullosa no se daba cuenta de la traición.
Ramón, hace
algún tiempo, vivía tiendo un caso con una actriz de su pieza y imaginando la ingenuidad de la joven camarera, que creía ser
incapaz de actuar en una simple pieza, practicaba la infidelidad sin ningún remordimiento.
No tenía ni idea de la fuerza que el poder de los celos puede provocar en una mujer.
Cierta
noche, al salir del bar, Rita fue abordada por un mendigo que dormía en frente
al teatro. Siempre que terminaba
el trabajo tenía que pasar por el pobre hombre para llegar en casa y solo de pensar
en hablar con él a dejaba enojada. Mirando el mendigo frente a si, tuvo ganas
de gritar, pero las palabras del hombre adentraran fondo en su alma y la revolucionaran. El
hombre hablaba de traición, había
visto su hombre con otra.
Al
principio imaginó tratarse de una mentira, pero la verdad no callase y a los
pocos empezó a sospechar lo peor. La noticia se ha confirmado en los mensajes
del teléfono de su novio y lo que sucedió después fue de gran ingeniosidad.
Rita,
mirando el guión de Otelo que había en la cabecera de su novio, tuvo una idea que
revelaría su habilidad como actriz. La joven comenzó a provocar celos en Ramón simulando
una traición. Llegaba a altas horas de la madrugada en casa, se arreglaba más
antes de salir y hablaba poco con él. Imaginar la simples idea de que Rita lo
estaba traicionando hice del actor un hombre enojado y agresivo. Un día, irritado,
grito y pegó la camarera en el bar, provocando una conmoción en el sitio.
Después de revelar lo peor de Ramón, hice con que despertarse
la vergüenza. Rita utilizó su manipulación para mostrar que todo era fruto de su imaginación
de actor. Dijo que llegaba más tarde en casa porque estaba haciendo horas
extras en el trabajo y siempre fue fiel. Acabó hablando que nadie podría soportar su agresividad.
Ramón se quedó solo con su traición, hasta su amante
tomó conocimiento de lo ocurrido en el bar y lo dejó. La vida es llena de
Otelos…
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