dimarts, 26 d’abril del 2016

Traición Shakesperiana

                                          
 Cierta vez en Otelo, el funesto Iago dijo que “Los malos pensamientos son por su naturaleza venenos que al principio, apenas hacen  sentir su mal sabor, pero a poco que actúan sobre la sangre, abrasan como minas de azufre”. Conociendo el poder que el teatro ejerce sobre las personas y teniendo en cuenta el contenido de nuestra historia, no he encontrado mejor frase para definir lo que se pasó en las últimas horas con Rita y su novio.
Todo comenzó con una traición que Rita se negaba a ver. La  joven trabajaba en un bar en la esquina de la Calle Viamonte,  en frente al Teatro Colón, en Buenos Aires. Como soñaba con ser actriz, pero no podría financiar sus clases, encontró en el bar y en las conversaciones con los actores la oportunidad de encontrarse cerca del escenario. Trabajando en el bar conoció su novio Ramón, actor importante, reconocido por sus actuaciones en los dramas de Shakespeare. Actualmente, no sé si por suerte o casualidad, protagonizaba Otelo, provocando la admiración de Rita, que orgullosa no se daba cuenta de la traición.
Ramón, hace algún tiempo, vivía tiendo un caso con una actriz de su pieza y imaginando la  ingenuidad de la joven camarera, que creía ser incapaz de actuar en una simple pieza, practicaba la infidelidad sin ningún remordimiento. No tenía ni idea de la fuerza que el poder de los celos puede provocar en una mujer.
Cierta noche, al salir del bar, Rita fue abordada por un mendigo que dormía en frente al teatro. Siempre quet terminaba el trabajo tenía que pasar por el pobre hombre para llegar en casa y solo de pensar en hablar con él a dejaba enojada. Mirando el mendigo frente a si, tuvo ganas de gritar, pero las palabras del hombre adentraran  fondo en su alma y la revolucionaran. El hombre hablaba de traición, había visto su hombre con otra.
Al principio imaginó tratarse de una mentira, pero la verdad no callase y a los pocos empezó a sospechar lo peor. La noticia se ha confirmado en los mensajes del teléfono de su novio y lo que sucedió después fue de gran ingeniosidad.
Rita, mirando el guión de Otelo que había en la cabecera de su novio, tuvo una idea que revelaría su habilidad como actriz. La joven comenzó a provocar celos en Ramón simulando una traición. Llegaba a altas horas de la madrugada en casa, se arreglaba más antes de salir y hablaba poco con él. Imaginar la simples idea de que Rita lo estaba traicionando hice del actor un hombre enojado y agresivo. Un día, irritado, grito y pegó la camarera en el bar, provocando una conmoción en el sitio.
Después de  revelar lo peor de Ramón, hice con que despertarse la vergüenza. Rita utilizó su manipulación para  mostrar que todo era fruto de su imaginación de actor. Dijo que llegaba más tarde en casa porque estaba haciendo horas extras en el trabajo y siempre fue fiel. Acabó hablando que nadie  podría soportar su agresividad.

Ramón  se quedó solo con su traición, hasta su amante tomó conocimiento de lo ocurrido en el bar y lo dejó. La vida es llena de Otelos…

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