dimecres, 29 de juny del 2016

ROJO


ROJO

Era una de esas tardes interminables de domingo. Nos habíamos mudado este fin de semana y mis papás trataban de ordenar las cosas en la nueva casa. Yo ya me imaginaba lo que iban a decir los niños de este barrio cuando me vieran: “mira, ¡es pelirroja!” con voz de asombro y los ojos bien abiertos. Esto es porque acá en la ciudad en que vivo los pelirrojos somos muy poquitos, casi una raridad. Ya que estaban todos ocupados con los quehaceres, resolví dar un paseo por la calle. Es una calle bastante larga y al llegar a su final hay un pasadizo estrechito y poco oscuro que lleva a una playa de arena muy gruesa y aguas muy azules. Me dieron unas ganas tremendas de irme a esa playa y mojarme los pies en el agua fría y salada. Pero, confieso, ese pasadizo me daba un poco de miedo. Y yo no soy una de esas niñas que se cree en todas las historias de lobos o monstruos del armario. Me llené de valor y adentré en el pasadizo. Más o menos a la mitad del camino escuché una voz hablando bajito: “mira, ¡rojo! ¡Color rojo!”. Me di vuelta y no vi a nadie. Luego escuché un ruido, como si algo se arrastrara en el piso, y para mi sorpresa cruza delante de mí un camaleón muy raro. Era de un color medio blanco, un poco beige, a lo mejor ni siquiera era un color. Se detuvo y se puso a mirarme con los ojos bien abiertos. Luego saltó hacia mí y preguntó “¿cómo haces para tener ese color rojo tan lindo en tu cuerpo?”. En ese momento no pensé en lo absurdo que era estar hablando con un camaleón y le respondí: “nací así”. El animalito se largó a llorar y entre sollozos me dijo “yo nací con un enorme defecto, diferente de los otros de mi especie, no puedo mimetizarme.” Lo miré y buscando encontrar una solución le propuse que yo trajera tintas y tizas de colores para que pudiéramos colorearlo. Aun con la cara triste me dijo que la lluvia borraría todo y tampoco conseguiríamos un color tan bonito como el rojo de mi pelo. Luego se me ocurrió una idea genial. Le expliqué que debería estar en casa antes de que oscureciera, pero que al día siguiente lo volvería a visitar.Amaneció y yo le insistí a mi madre que me llevara a la peluquería, sin entenderlo mucho, me dijo que sí. Agarré todo el pelo que caía sobre mis hombros y los fui juntando con un pedacito de bramante que había llevado en el bolsillo. Nomás llegar a casa, le dije a mi mamá que iba a jugar en la calle y me fui corriendo hacia el pasadizo. Le grité “camaleón, camaleón, encontré una solución”. De pronto se me apareció con una sonrisa gigante “que diferente estás” me dijo. “Me corté el pelo” le respondí y saqué de mi bolsillo la peluca que le había armado con el pelo cortado. Ahora el camaleón tenía en su cuerpo el color rojo que tanto le gustó.

El cuadro

Hacía un año que Alejandro había se mudado para aquella vecindad. Le gustaba mucho caminar por las calles tranquilas y respirar el aire de la mañana. En su camino, a algunas cuadras de su casa, había en una esquina una casa que parecía abandonada. Siempre que pasaba enfrente de esta casa, se quedaba intrigado y se preguntaba si alguien viviría allí, pues nunca veía a nadie, ni escuchaba nada, ningún movimiento.
Una mañana soleada despertó muy contento y como de costumbre salió para su caminada. Venía caminando distraído por aquella esquina cuando tuvo la sensación de estar siendo observado. Entonces paró enfrente de la casa y vio una chica pelirroja en una de las ventanas. Una vez más se quedó con dudas, quién sería, ya que nunca había visto ninguna persona en la casa. Después de este día, siempre veía a la chica en la ventana. Pasado un tiempo percibió que la chica no aparecía más, y nuevamente no veía a nadie, hasta que se olvidó.
Un día cuando Alejandro está llegando a casa avistó desde la escalera un paquete en su puerta. Se quedó pensativo, ¿que sería eso? Coge el envoltorio y busca alguna indicación, pero no hay nada. Mira a su alrededor, alrededor de su casa y no ve a nadie. Incluso creyéndolo todo muy extraño, entra en casa cargando aquel volumen. Se dirige a la sala de estar, saca la envoltura, y para su sorpresa quita un cuadro. Alejandro permanece parado por un momento y raciocina, ¿quién había dejado aquel cuadro y porqué? Y lo más curioso: una pintura de una ventana, solamente una ventana. Mientras mira el cuadro y tiene por un instante la impresión de ya haber visto aquella imagen, pero ahora no consigue recordar dónde.
Dejando a un lado todo este misterio, Alejandro mira por toda la sala de estar, como alguien que busca cualquier cosa distinta. Contempla la enorme habitación, observa la chimenea y ve allí el lugar ideal para ponerlo. Hace mucho procuraba algo a fin de ocupar aquel espacio, y ahora tenía lo que quería, pues el cuadro quedó perfecto, parecía hecho para aquella pared. Nuevamente mirándolo hace un esfuerzo más para acordarse de si ya había visto aquella ventana, pues le parecía muy familiar, pero no obtuvo éxito. Así, fue dormir muy feliz.
Después de una buena noche de sueño Alejandro se levanta bien dispuesto, y como de costumbre se prepara para su caminada matinal. Pero cuando pasa por la sala de estar siente una impresión fuerte, parece que está siendo observado, sin embargo está solo en la habitación, y esto le provoca un escalofrío. En ese momento parece que el cuadro lo llama, él se gira, mira el cuadro y se queda perplejo. Con su rostro aterrorizado ve la chica misteriosa en la ventana.

dimarts, 28 de juny del 2016

El último día de vacaciones 


Lucia era una mujer muy bonita y hermosa, tenía treinta y dos años, pero era muy triste y solitaria, no tenía un amor ni siquiera hijos. Todo que soñaba era vivir en Méjico, conocer a alguien que la hiciese respirar aún más profundo. Ya estaba cansada de vivir en Barcelona, quería tener una experiencia de vida en otro lugar, totalmente distinto de lo que ya estaba acostumbrada. Su vida se resumía en trabajar demasiadas horas y por los fines pasear con su perro. Muy decidida, cogió todo el dinero que había juntado para hacer un viaje. Compró los billetes de avión, alquiló una habitación en un hotel y así se fue a Méjico. Tuvo tiempo de planear todo, pero, se había olvidado de alquilar a un coche. No sería posible pasear mucho sin gastar tanto con otra conducción. Lo que ella no imaginaba era que esto lo pasaría a alguien más. Ella estaba llamando a un taxi, cuando llegó, informó a donde quería irse. Un muchacho que estaba cerca la escucho y pidió que fuesen juntos del aeropuerto hacia el hotel. Ella tardó un poco a contestarle, estaba perpleja pensando cómo sería posible tanta belleza en un solo hombre, y qué ojos azules…
Finalmente, le contestó y fueron juntos al hotel. Por todo el camino platicaron sobre la profesión de cada uno, que les gustaba hacer en los tiempos libres, donde les gustaría vivir entre otros asuntos. Él era realmente muy simpático y comunicativo, la encantaba cada vez más con sus historias de vida. Para la sorpresa de ambos, se quedaron en el mismo piso del hotel. Muy gentil la ofreció ayuda para cargar los bolsos, al mismo tiempo tres viejitas pasaban por el pasillo, ellas les miraron con una ironía, que despertó a Lucia una curiosidad.
El día siguiente, ella estaba desayunando, en el hotel mismo, cuando Gabriel, aquél hombre de los ojos azules llegó. Esta amistad fue aumentando cada día más. Todos los días el inventaba una nueva programación para salir con ella. El lunes era el día del cine, el marte de conocer los puntos turísticos, miércoles salir a cenar en un restaurante muy caro. Y por ahí siguieron por más o menos diez días. Un día Lucia estaba esperando Gabriel en la entrada del hotel, cuando las tres viejitas llegaron y empezaron a hablar con ella. Cuestión de segundos todo lo que imaginaba del hombre que estaba pasando días tan lindos, se acabó. Ella descubrió que él era músico, y no estaba en la ciudad por que la empresa que trabajaba le había enviado allá, y si por una tournée de su grupo. Tantas cosas pasaron por su cabeza, y la primera era que la palabra de él no valía nada. Pero así mismo quise preguntar si era verdad, ya imaginando que la respuesta sería que sí era músico y que él había engañado a muchas muchachas para lograr lo que quería. Lucia se sintió como una adolescente otra vez, viviendo una desilusión amorosa.
Le espero en su dormitorio, y cuando él llegó, la encontró con una expresión de triste pero enfadada al mismo tiempo. Empezaron a hablar, creo que por muchas horas él intentó explicar la situación. Él dijo que se enamoró de ella desde la primera mirada, no supo qué decir, ya que ella era algunos años mayor que él, parecí tener una vida increíble en Barcelona, una profesión bien reconocida, y también le toco pensar que por ella ser una profesora de Universidad no la  gustaría ser novia de un simple músico solitario. Explicó que cuando un mejicano se enamora de verdad, intenta de todo para lograr el corazón de la amada, mismo con toda la explicación ella se despidió de él, dijo que no conseguía con mentiras. También dijo que no quería vivir más decepciones, por eso le pidió que la dejase aprovechar el último día de sus vacaciones.
Nada contento con eso, Miguel se puso a pensar en una sorpresa a Lucia. Durante todo el día hizo muchas cosas por ella. La envió una carta pidiendo perdón, llamo a la camarera y la pidió que llevase una rosa en su dormitorio, entre otras cosas. Pero nada pasaba, ella no quería dejar el dormitorio. Él tenía que cantar por la noche en un restaurante cerca del hotel que estaba, pero no conseguía. Planeo todo que quería hacer, cuando llegó cerca del balcón del dormitorio de Lucia, empezó a cantar. No tardo mucho ella abrió la ventana para escucharlo por la primera vez, al final sacó del bolsillo del pantalón una rosa con una sorpresa dentro. Un anillo muy bonito, que pertenecía a la abuela de él. Pidió su mano en matrimonio y con lágrimas en el rostro dijo que sí.
Cuando imaginaria Lucia, hacer un viaje corto de quince días y regresar novia de un mejicano.    






diumenge, 26 de juny del 2016

La intuición circense


La fiesta era por su divorcio y curiosamente la familia de su ex esposo también estaba presente. Julia lo había preparado todo durante  muchos meses, desde cuando empezaron las traiciones por ambos lados y la cuerda floja era el inevitable camino. 
 Firmar el divorcio fue solo uno de los actos simbólicos pensados por ella. Ahora, faltaba   realizar el gran final: una fiesta circense. “Nada mejor que un circo para representar todos esos 15 años de matrimonio”, gritaba feliz a los invitados de la fiesta. 
Todos disfrutaban de las presentaciones, entre payasos, animales exóticos y figuras extravagantes, mientras esperaban ansiosamente por la actuación de la trapecista, la estrella del grupo circense. Amelia era una joven de 20 años, pelo negro y piel blanca. Sus ojos eran como dos perlas negras. Julia la contemplaba hipnotizada. 
Amelia voló… voló como un pájaro, alto y libre. Los invitados, anestesiados, se complacían con los movimientos y todo el dulzor de su actuación. 
Tras realizar su magnífica presentación, Amelia caminó entre los invitados, recibiendo felicitaciones por el éxito de su exhibición. Julia fue directamente a su encuentro y le dio un fuerte abrazo, de esos que uno da con las mayores intenciones de gratitud; al menos era eso lo que trasparecía. 
La trapecista, así como los demás integrantes del circo, siguieron animando a los invitados  algún tiempo… la bebida y la comida eran en una cantidad incalculable, digna de una fiesta cinematográfica; así como todo el desarrollar de aquella noche donde las horas parecían interminables y con algunas situaciones por venir. 
Ya era entrada la madrugada, entre copas derramadas , gente dormida, meseros agotados… contractualmente  ya había terminado  la participación del circo pero tal vez faltaba el “gran final”. En el momento en que Amelie fue a cambiarse las ropas y los zapatos, un súbito susto le acomete: ha sufrido una picadura de uno de los animales del circo: el escorpión.  
Fue desesperante… llamaron a la emergencia y enseguida un equipo médico estaba disponible. Tras realizar los primeros procedimientos a Amelie, el doctor comentó que era imprescindible llevarla al hospital para que se pudiera seguir con los cuidados. 
Julia estaba desesperada ya que se sentía culpable por toda aquella situación de vida o muerte: había creado toda esa condición hacia Amelie, incluso la manipulación del peligroso animal en las vestimentas de la trapecista, ya que esta era amante de su ex esposo. La venganza fue más allá del susto… 
El médico se quedó mirando los ojos de la dueña de la fiesta. Los ojos decían tanto. Sus ojos eran como dos perlas negras. Julia lo contemplaba hipnotizada como si fueran dos perlas ya conocidas. El doctor dijo que no se preocupara, que el dueño del circo iba a acompañarlos en la ambulancia y le entregó una tarjeta con su teléfono.  
En este momento, al leer los datos: Dr Ricardo Sanchez, las memorias vinieron… memorias de una antigua amistad, un amor no vivido, de aquellos que la vida muchas veces rompe y el destino reúne…  
De repente el silencio de las miradas fueron  interrumpidas por ruidos y  por las luces del escenario.  
Mientras ocurrían las palmas finales de aquél espectáculo, Eduardo le preguntó a Julia si una fiesta circense sería ideal para la conmemoración de sus 15 años de matrimonio. Sin una respuesta inmediata, Eduardo preguntó una vez más, seguido de un “¿me oyes?” Julia saliendo de su temporal trance contestó: ¡sí!, para una conmemoración… 

dimecres, 22 de juny del 2016

El marco


La  primera aurora matinal anuncia el comienzo de un nuevo día, acariciando mi piel y revelando mis curvas tan bien delineadas, el brillo de mis matices, la mirada impactante característica de mi naturaleza...... Poco a poco el horizonte va ganando nitidez, a  medida que la luz sobrepasa el marco y calienta mi curiosidad, realzando los colores de este lienzo singular que acompaña mi humilde existencia. Ya puedo ver los detalles, el movimiento de las vestimentas de mis ilustres personajes iniciando los trabajos de un día más, sus caras cansadas, indiferentes ante la rutina, la luminosidad transitoria adentrando el recinto y dando vida a la acción, ¡Todo parece magia frente a mis ojos!
A medida que la mañana avanza presencio el desdoblamiento de actos de esta pieza itinerante que veo  de camarote. Observo todo con satisfacción, agradecida por el oficio que mi maestro me dio con sus pinceladas certeras. Recuerdo como si fuera ayer el día que gané mis ojos y pude ver por primera vez la realidad de mi existencia, aquella paleta de colores, los diferentes pinceles y la certeza de una vida de contemplación. Al comienzo tengo que confesar que extrañé mis circunstancias, las miradas enigmáticas de los espectadores encarándome, la sensación de invulnerabilidad  de estar anclada en la pared, de ser tildada como objeto decorativo...... De hecho, no fue fácil asimilarlo todo, pero con 351 años adquirimos práctica. El tiempo enseña muchas cosas y nos hace  ver la vida con otros ojos, ser más tolerantes con nuestro destino. En mi caso fue necesaria mucha paciencia para acostumbrarme con la mirada enyesada que me ha sido dada. He pasado grande parte de mi existencia colgada en una casa solitaria mirando infinitamente hacia un estante...... No fue de las mejores compañías......
Ahora comparto recinto con otros cuadros, amigos para los días solitarios. Bajo mi marco observo el movimiento de los rostros curiosos que adentran mi sala. Veo espectadores de todo tipo, de los entendidos en arte a los turistas dispersos que vienen sólo por el viaje. Me divierto siguiendo esa multiplicidad de personalidades con la mirada, inmortalizada en esa grave pose llenada por varias capas de pintura.
Esta mañana fui invadida por una extraña nostalgia, de aquellas que comienzan discretas, como cosquillas en la barriga, pero que con el paso del tiempo molestan, adentran fondo en el alma y hieren, penetrando como navajas en mis entrañas y revolviendo mis pensamientos. Miraba hacia un visitante que distraído paraba en frente a mi cuadro, mirada vacía dirigida a algo en la pared, un punto en el alto, encima de mi marco y mi punto de visión........ No podía ser verdad.¡¿Qué podría ser más interesante en un museo que un cuadro?!
Una persona que hasta el momento admiraba una pintura en el fondo del escenario observando esa situación atípica se acercó para ver qué llamaba la atención del hombre. Por un corto intervalo de tiempo los dos miraran hacia aquel rincón de la pared en un silencio mortal........ Aquellos segundos fueron interminables, insoportables, una eternidad para alguien que no puede mirar a otro lado....... Agonía que fue cortada por una señal de desaprobación del  recién llegado, preguntándose que había  de tan fascinante en un aire acondicionado que despuntaba del extremo de la pared...... Bien, naturalmente hacía calor, pero aquello no era necesario....... ¡Un aire acondicionado!
¡Fue una puñalada! Me recordó los tiempos oscuros de reclusión en la casa, aquellas tardes largas en que he sentido que perdía el sentido de mi existencia artística, cuando empecé a pensar que de hecho no pasaba de una creación superflua para la contemplación de pocos, un mero objeto decorativo........
Cuando volví en mí estaba sola frente al espectador que, enfadado con la actitud del compañero displicente, me examinaba impasible, mirada fija en mí, con un aire de admiración. El sujeto prestaba atención en los detalles de mi composición, en las pinceladas certeras que daban vida a mis sentimientos, en mis colores....... Y de repente, no más que de repente vi la oscuridad desaparecer y una luz encenderse en la inmensidad de mis pensamientos…….. Por un minuto, momento sublime de contemplación en que nuestras miradas se unieron, sentí que era más que un cuadro, hablaba con los ojos. Fue para eso que fui creada, para traspasar el marco………..









dilluns, 20 de juny del 2016

Sin palamenta

Quizá sea una enfermedad…Tal vez la misión de cumplir lo malo que es sentir, está en su trayecto. A muchos veía que eso no lastimaba, pero es que tampoco, por ventura, tuvieron la suerte de conocer personas inolvidables. ¿A quién podría culpar? ¿A las horas que no más le pertenecían? Se descontrolaban y controlaban la vida de las personas como si fuera una uña apretando a la carne de los pies. Hay que adaptarse a los raros momentos. Reinventarse a los treinta y cuatro, edad pos-Cristo. Agradecer por todo y cualquier suspiro porque la vida es el rato más raro que hay. Y extrañar también lo es. Es una mezcla de dolor sin razón propiamente dicha. Venía con la impresión de que iba al hogar más propicio en aquel momento de su vida: al encuentro de su soledad. Un lago, unas cabañas y una vegetación baja tan helada cuanto el invierno de su pecho. Algunas botellas de vino tinto y la sinfonía natural de la cascada cerca del hospedaje de sus pocos días de paz. Era como una villa de los huérfanos del amor. Pocas personas habitaban " San Pepe de los Ausentes". La naturaleza rellenaba el vacío de tantos meses y deletreaba la palabra: s-o-l-e-d-a-d. Suplió aquella indeterminada gana de acompañarse. Sola  con sus chanclas sin par. Solitaria porque el destino se perdió de sus pies en la carretera antes avistada. Las trayectorias fueron de repente desviadas por el acaso ( o por el destino?). Todo que cabía dentro de sí eran palomitas para mirar la película de su vida que pasaba como una dramática novela mejicana. Hoy en el cuarto día, lloraba hecha lluvia. Regaba todo pensamiento y lo transformaba en una pequeña pelota. Llevaba su calle imaginaria, donde era la caminante deseable. Dueña de todos sus versos y aspiraciones, nadie podría sacarla de aquél hogar que solamente a ella le pertenecía. El sueño de robar barcos iba a donde nadie transitara y siempre era recurrente. Hasta que un día, sentada frente al lago escuchó una voz que parecía invitarle a un paseo. Empezara entonces una charla informal y profunda sobre su vida pretérita e imperfecta. Después de dos horas y tantos consejos salió con la cabeza llena de sugerencias .Ahora era hora de poner en práctica toda teoría que la vida le ofrecía; seguir sin esperar por el viento y disfrutar del presente sin indicativo con el gerundio alrededor.

dijous, 16 de juny del 2016

El caso de los papagayos perdidos


Era la primera luz del día, en una ciudad muy distante, donde todas las personas tenían papagayos. Pero un chico llamado Ryan tenía un papagayo especial, su papagayo además de amigo como todos los papagayos, hacia casi todo lo que una persona podría hacer. Un día el papagayo del señor Jones desapareció, otro día fue el papagayo de la señora Barkibai que también se perdió. Todos quedaron indignados. Pero, entonces Ryan subió a una especie de plataforma y pidió silencio hablando:
-Silencio, mi papagayo tiene algo que decir sobre esos    papagayos desaparecidos. Puedes hablar Boris.


-Gracias Ryan! Yo ayer por la noche estaba en mi casita

tomando un cafecito cuando avisté un objeto extraño 
encima de la casa de la señora Barkibai, y ese mismo objeto
yo lo avisté encima de la casa del señor Jones. Creo que fueron  los extraterrestres que capturaron los papagayos  en la ciudad.
Todos quedaron alborozados, y con ofensas retiraron a  Boris y  a    Ryan de la plataforma. En esto,  un disco volador enorme quedó  sobre todos  y secuestró a todos los papagayos que quedaban de la ciudad. Menos Boris que se escondió en la camisa de Ryan.
Entonces, todos fueron hablar con Ryan sobre lo acontecido, y  Boris tuvo la idea de hacer contacto con los extraterrestres.
Boris quedó como una presa, y poco tiempo después los extraterrestres secuestraron a Boris también.
 -Hola! mi nombre es Boris, me gustaría preguntar por qué ustedes están robando nuestros papagayos.
Entonces, vino un extraterrestre muy grande y dijo:
-Es porque nuestro hijo perdió su mascota y estamos procurando algún animal para sustituirla.
-Pero, ¿cómo es ese animal?, ¿por casualidad es verde y peludo?
-sí, ¿sabes dónde está?
-Sí! En tu espalda
-Dios mí, él estuvo aquí todo el tiempo. Disculpa por los secuestros de los papagayos, iré a devolverlos ahora mismo.

Todos estaban ansiosos y Ryan estaba transpirando, pues su papagayo especial estaba en manos de extraterrestres. Entonces una luz muy fuerte apareció de una cosa redonda, y de ella de bajaron todos los papagayos que habían sido secuestrados. Todos estaban felices, pero Boris no había bajado. Ryan estaba llorando cuando sintió algo gelatinoso rozando su mano.
-Amigo, ¿ usted es el dueño de este papagayo?
-Sí, sí! Soy yo. ¿Por qué?
-Este papagayo es muy especial, es   valiente, usted tiene suerte de tener un papagayo así.
Ryan quedó muy feliz. Y escuchó en el fondo una voz:
-Ryan, Ryan, Ryan.
Entonces, Ryan despertó de su sueño y se asustó, salió  afuera de su casa y vio que había un montón de curiosos que estaban en un alborozo en la esquina . Pero ¿qué aconteció?
El papagayo del señor Jones había desaparecido misteriosamente.


dimecres, 15 de juny del 2016

A Sombra de Las Calles

                                                          A sombra de las Calles 

             Un niño de  nueve años vivía en la calle  en gran soledad al medio de la multitud.
             Tenía que trabajar para sobrevivir en una selva de piedra.
             A cada día, valiente, el niño enfrentaba un nuevo mundo con sus más diferentes problemas.
             Sin embargo, la soledad, el trabajo, el frio de la calle y sus màs diversos problemas no hacían el  valiente niño desistir de sus sueños.
             Muchas cosas acontecen en las calles que solamente  quien vivió  de puede decir.
             
             
              
               
              
             
            

diumenge, 12 de juny del 2016

Paradoja de Ariel

Empieza el tranquilo y melancólico último día de vacaciones, la mañana esta con poco sol por consecuencia de la gran cantidad de nubes en el cielo, pero, para aprovechar las circunstancias del clima y hacer algo que le gusta, se acosta en el césped y se queda mirando para el cielo por horas.
Ariel ignora a todas las personas que pasan, ellos miran como si fuera algo de otro mundo. Quizás por el pelo corto, los pantalones apretados, la camisa con estampa de personajes de tiritas y la mirada, al mismo tiempo libre y pesada, que siempre lleva.
Fue un día como los otros días de vacaciones. Por la tarde, aprovecho que el viento había llevado para lejos las nubes y fue a caminar por la playa. Mientras regresaba para su casa, con el pensamiento super lejos, miró hacia mi… Una pobre mariposa, en el momento, comiendo hojas y observando mi gran amor.
Se acercó de mí, extendió la mano… Llena de emociones, subí en ella. Y juntos, fuimos para la casa. Empezó a contar en alta voz como imaginaba ser vivir como yo, me miraba y decía “¿Cómo debe ser vivir como vos? Tan leve… Puedes ir para donde quiera, en cualquier momento.”
Yo seguía emocionada, pero, tuve que salir. Ariel, así como todos los humanos, no sabe, pero, está escrito en el Acuerdo Oficial de las Mariposas (AOM) que no podemos quedarnos por más de dos minutos en las manos de un humano. Entonces, pasado ese tiempo, salí volando… Pero lx acompañé un poco de lejos.
Cuando llegó en su cuarto, yo estaba en la ventana. No me vio, sin problemas, yo estaba allí y, mientras lx miraba poner una maravillosa falda larga, me encontraba pensando y hablando en alta voz cómo seria vivir una vida como la de Ariel. En este momento, su madre entró en el cuarto, hablaron alguna cosa que yo no pude escuchar, y como siempre, su madre no esbozo reacción para nada que venga de Ariel. Y Ariel, que antes estaba feliz y radiante, ahora se está, también, sin expresión. Siempre que se vuelve así, es como si una hormiga me hubiera mordido la pata, de tanto que me duele.
Pocos saben, incluso algunas mariposas no lo saben, pero, es posible cambiar de vida con un humano por un día. Está escrito en el párrafo 19, del capítulo nueve del AOM. Para eso es necesario que el humano te vea, que sea una persona con espíritu elevado, que diga que le gustaría ser una mariposa y que necesite percibir algo importante acerca de su propia vida. Para la mariposa, ella tiene que saber toda la rutina del humano, besarle en la punta de la nariz a la media noche en punto, y lógico, saber que hacerlo puede resultar en su muerte, pero no la del humano.
Ariel, super aburridx con su madre, grita con la cara metida en la almohada “COMO ME GUSTARIA SER LA MARIPOSA QUE VEI HOY POR LA TARDEEEEEE”, y se sienta, llorando. Vuelve la mirada para la parte de afuera de la casa y me encuentra en la ventana. Reí, y se acusta de nuevo.
Yo regreso para mi reino, junto a mis amigos, digo a todos mis planes. Cambiaré de vida con el humano, él necesita percibir lo cuanto maravilloso es de afuera, y yo, sin Ariel, no puedo vivir, verlx sufrir es una de los peores dolores que existen. Duermo un poco, para estar descansada en la media noche. Al despertar, miro rápidamente mis amigos y después salgo volando para ver Ariel, no quiero perder la hora.
Poco antes de la media noche, entro en el cuarto por el pequeño espacio que Ariel siempre deja abierto en la ventana. Empiezo a mirarlx mientras duerme y hesito en besarlx. La verdad, es que Ariel no necesita mirarse de afuera para ver lo mágico que es, ni tampoco para comprenderse.

Yo pensaba que Ariel precisaba ser mariposa para conocerse mejor, pero hoy cuando charlamos, percibí que quizás ya fuese una de nosotras (y este es su mayor problema). Lo que su madre no comprendía, y que todas las personas no aceptaban, es que Ariel puede ser larva, capullo o mariposa, cuando quiera.