Usted escribe y borra, intenta reescribir una, dos,
tres veces y no sale nada... Su cabeza está
pensando en los clásicos, imaginando cómo sería escribir en otra era y convivir
con los grandes escritores. Usted mira el reloj e intenta retomar la escritura,
pero sus ideas se ahogan en un mar de sueños de un pasado “perfecto” que nunca va vivir.
Toma nuevamente
el bolígrafo, pero la originalidad le asombra y
todo se reduce en una hoja en blanco...

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