El cuento que no se cuenta.
Decía tener la actitud de un poste y guardaba una charla imaginária de algunos años. Tres vinos, una respuesta, y una historia atípica de seis años más o menos . Y la gran verdad: una verguenza sin límites de la otra parte. El miedo es una trampa pero al mismo tiempo una arte.La paciencia, una compañera. El imposible, no existe. La sorpresa le pegó como un cuchillo y la distancia vive acentuando el verbo extrañar. Fin!
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