dimecres, 1 de juny del 2016
El laberinto del Castillo
Sentado en mi silla miro un castillo. Hay un misterio envolviendo un laberinto. Existe una fábula en que vive allá una chica pelirroja, que voy a llamar Rosa. La edificación se encuentra en lo alto de una montaña que se puede ver de toda la pequeña ciudad donde vivo. El misterio del castillo es que todos los que intentaron llegar cerca de la mujer, nunca más volvieron a sus casas. No tengo miedo de nada ni de nadie. Una mañana tuve una idea. Decidí que iba a conocer el laberinto, pero habré de llevar uno, o dos, ovillos de lana de color rojo, que pondré junto a una piedra en el comienzo del laberinto, para después volver. Decidí ir por la mañana pues en el castillo sólo se puede ir con la luz del sol. Desperté muy temprano, a las cinco, aún estaba oscuro. Fui a tomar el desayuno y salí a las seis. La distancia hacia la edificación es de cuatro horas, a pie. El castillo es del siglo XV, con algunas partes en ruinas, pero la parte principal, donde se encuentra el laberinto, está intacta. La Llamo Hogwarts. Después de llegar al destino, tomé la botella de agua, estaba con mucha sed. Hacía mucho calor, como un día de verano, a pesar de la primavera y de los campos floridos. La puerta de la entrada es muy alta y tiene un anillo, que pienso que sea una campanilla pero cuando fui a tocar la puerta, abrió sola. Sentí un escalofrío pero estaba decidido a conocer a la chica. Antes de empezar el camino, puse la piedra envuelta en la línea al principio del laberinto. Percibí una luz que venía de lo alto, donde hay un techo de vidrio, que permite la entrada de la luz. Empecé a caminar y como todo laberinto, tenía que dar vuelta hacia la derecha e izquierda. Después de algún tiempo, llegué al centro. Percibí que había huesos humanos y sentí otro escalofrío. De repente, sentí que alguien me miraba y cuando giré hacia la derecha,ahí estaba ella, la chica pelirroja, que llamo Rosa. Tenía el pelo muy largo, ojos grandes y verdes, labios carnosos, piel bronceada y tenía un perfume muy envolvente. Usaba un vestido rojo, que denunciaba un cuerpo perfecto. Antes que pudiera decir algo, perdí los sentidos. No sé cuanto tiempo estuve desvanecido, pero cuando desperté, estaba en frente al castillo, con mi cuerpo lleno de marcas y muy cansado. A pesar de sentir un bienestar indescriptible, me puse a pensar quién me llevó para fuera del castillo Intenté entrar en el castillo, pero la puerta estaba cerrada con llave. Los ovillos y mi botella estaban conmigo. Fui a mi casa pensando porqué conseguí salir del castillo, vivo. No me acuerdo de nada, sólo del rostro de la chica, que llamo Rosa. Pienso que debo volver. Otro día pienso…
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