La
primera aurora matinal anuncia el comienzo de un nuevo día, acariciando
mi piel y revelando mis curvas tan bien delineadas, el brillo de mis matices,
la mirada impactante característica de mi naturaleza...... Poco a poco el
horizonte va ganando nitidez, a medida
que la luz sobrepasa el marco y calienta mi curiosidad, realzando los colores
de este lienzo singular que acompaña mi humilde existencia. Ya puedo ver los
detalles, el movimiento de las vestimentas de mis ilustres personajes iniciando
los trabajos de un día más, sus caras cansadas, indiferentes ante la rutina, la
luminosidad transitoria adentrando el recinto y dando vida a la acción, ¡Todo
parece magia frente a mis ojos!
A medida que la mañana avanza presencio el
desdoblamiento de actos de esta pieza itinerante que veo de camarote. Observo todo con satisfacción,
agradecida por el oficio que mi maestro me dio con sus pinceladas certeras.
Recuerdo como si fuera ayer el día que gané mis ojos y pude ver por primera vez
la realidad de mi existencia, aquella paleta de colores, los diferentes
pinceles y la certeza de una vida de contemplación. Al comienzo tengo que
confesar que extrañé mis circunstancias, las miradas enigmáticas de los
espectadores encarándome, la sensación de invulnerabilidad de estar anclada en la pared, de ser tildada
como objeto decorativo...... De hecho, no fue fácil asimilarlo todo, pero con
351 años adquirimos práctica. El tiempo enseña muchas cosas y nos hace ver la vida con otros ojos, ser más tolerantes
con nuestro destino. En mi caso fue necesaria mucha paciencia para
acostumbrarme con la mirada enyesada que me ha sido dada. He pasado grande
parte de mi existencia colgada en una casa solitaria mirando infinitamente
hacia un estante...... No fue de las mejores compañías......
Ahora comparto recinto con otros cuadros,
amigos para los días solitarios. Bajo mi marco observo el movimiento de los
rostros curiosos que adentran mi sala. Veo espectadores de todo tipo, de los
entendidos en arte a los turistas dispersos que vienen sólo por el viaje. Me
divierto siguiendo esa multiplicidad de personalidades con la mirada,
inmortalizada en esa grave pose llenada por varias capas de pintura.
Esta mañana fui invadida por una extraña
nostalgia, de aquellas que comienzan discretas, como cosquillas en la barriga,
pero que con el paso del tiempo molestan, adentran fondo en el alma y hieren,
penetrando como navajas en mis entrañas y revolviendo mis pensamientos. Miraba
hacia un visitante que distraído paraba en frente a mi cuadro, mirada vacía
dirigida a algo en la pared, un punto en el alto, encima de mi marco y mi punto
de visión........ No podía ser verdad.¡¿Qué podría ser más interesante en un
museo que un cuadro?!
Una persona que hasta el momento admiraba una
pintura en el fondo del escenario observando esa situación atípica se acercó
para ver qué llamaba la atención del hombre. Por un corto intervalo de tiempo
los dos miraran hacia aquel rincón de la pared en un silencio mortal........
Aquellos segundos fueron interminables, insoportables, una eternidad para
alguien que no puede mirar a otro lado....... Agonía que fue cortada por una
señal de desaprobación del recién
llegado, preguntándose que había de tan
fascinante en un aire acondicionado que despuntaba del extremo de la
pared...... Bien, naturalmente hacía calor, pero aquello no era
necesario....... ¡Un aire acondicionado!
¡Fue una puñalada! Me recordó los tiempos
oscuros de reclusión en la casa, aquellas tardes largas en que he sentido que
perdía el sentido de mi existencia artística, cuando empecé a pensar que de
hecho no pasaba de una creación superflua para la contemplación de pocos, un
mero objeto decorativo........
Cuando volví en mí estaba sola frente al
espectador que, enfadado con la actitud del compañero displicente, me examinaba
impasible, mirada fija en mí, con un aire de admiración. El sujeto prestaba
atención en los detalles de mi composición, en las pinceladas certeras que
daban vida a mis sentimientos, en mis colores....... Y de repente, no más que
de repente vi la oscuridad desaparecer y una luz encenderse en la inmensidad de
mis pensamientos…….. Por un minuto, momento sublime de contemplación en que nuestras
miradas se unieron, sentí que era más que un cuadro, hablaba con los ojos. Fue
para eso que fui creada, para traspasar el marco………..

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