dimecres, 29 de juny del 2016

El cuadro

Hacía un año que Alejandro había se mudado para aquella vecindad. Le gustaba mucho caminar por las calles tranquilas y respirar el aire de la mañana. En su camino, a algunas cuadras de su casa, había en una esquina una casa que parecía abandonada. Siempre que pasaba enfrente de esta casa, se quedaba intrigado y se preguntaba si alguien viviría allí, pues nunca veía a nadie, ni escuchaba nada, ningún movimiento.
Una mañana soleada despertó muy contento y como de costumbre salió para su caminada. Venía caminando distraído por aquella esquina cuando tuvo la sensación de estar siendo observado. Entonces paró enfrente de la casa y vio una chica pelirroja en una de las ventanas. Una vez más se quedó con dudas, quién sería, ya que nunca había visto ninguna persona en la casa. Después de este día, siempre veía a la chica en la ventana. Pasado un tiempo percibió que la chica no aparecía más, y nuevamente no veía a nadie, hasta que se olvidó.
Un día cuando Alejandro está llegando a casa avistó desde la escalera un paquete en su puerta. Se quedó pensativo, ¿que sería eso? Coge el envoltorio y busca alguna indicación, pero no hay nada. Mira a su alrededor, alrededor de su casa y no ve a nadie. Incluso creyéndolo todo muy extraño, entra en casa cargando aquel volumen. Se dirige a la sala de estar, saca la envoltura, y para su sorpresa quita un cuadro. Alejandro permanece parado por un momento y raciocina, ¿quién había dejado aquel cuadro y porqué? Y lo más curioso: una pintura de una ventana, solamente una ventana. Mientras mira el cuadro y tiene por un instante la impresión de ya haber visto aquella imagen, pero ahora no consigue recordar dónde.
Dejando a un lado todo este misterio, Alejandro mira por toda la sala de estar, como alguien que busca cualquier cosa distinta. Contempla la enorme habitación, observa la chimenea y ve allí el lugar ideal para ponerlo. Hace mucho procuraba algo a fin de ocupar aquel espacio, y ahora tenía lo que quería, pues el cuadro quedó perfecto, parecía hecho para aquella pared. Nuevamente mirándolo hace un esfuerzo más para acordarse de si ya había visto aquella ventana, pues le parecía muy familiar, pero no obtuvo éxito. Así, fue dormir muy feliz.
Después de una buena noche de sueño Alejandro se levanta bien dispuesto, y como de costumbre se prepara para su caminada matinal. Pero cuando pasa por la sala de estar siente una impresión fuerte, parece que está siendo observado, sin embargo está solo en la habitación, y esto le provoca un escalofrío. En ese momento parece que el cuadro lo llama, él se gira, mira el cuadro y se queda perplejo. Con su rostro aterrorizado ve la chica misteriosa en la ventana.

2 comentaris:

  1. http://vivirdealegrias.blogspot.com.es/

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  2. Enhorabuena, tu cuento es ingenioso y muy bien planteado. Es bonito y me ha gustado. Un saludo

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