dimecres, 1 de juny del 2016

Sombras del calabozo


     Miraba largamente el hilo de luz que reflejaba en la superficie húmeda de la roca, sentía los ratones rozaren sus pies entumecidos, el aire pútrido adentrarse sus fosas nasales y esperaba..... Esperaba una luz al final del túnel, una salvación en medio a la oscuridad impenetrable de su cautiverio, ¿Quizás una respuesta divina? Había estudiado todas las preguntas, pero las respuestas.... Bien, mejor esperar.
     He dedicado toda su vida a una causa, única y exclusivamente religiosa. Había leído todas las escrituras sagradas, los papiros interminables y pergaminos ancestrales. Había pasado años oyendo las enseñanzas de la Biblia y sus verdades, cada evangelio. Escribía y filosofaba mucho enseñando sus pupilos para el sacerdocio, siempre los cuestionando con preguntas y más preguntas........ Ahora era él que buscaba las respuestas, aprisionado.
      A veces, cuando recibía su precaria comida de su carcelero morisco, se preguntaba qué habría hecho para merecer aquel fin. Todo lo que ha hecho fue diseminar conocimiento, nada más que lo más puro, humilde y verdadero conocimiento. No merecía aquél fin, aquél espera interminable.....
Ahora, cómo si la espera no fuera suficiente, aguantaba el dolor lacerante de las heridas abiertas y la debilidad de la desnutrición. Sentía los últimos hilos de la vida, sabía que era el final de la cadena, había llegado la hora..... Apagó..............
      Un mar de sentimientos lo involucró en aquella caída hacia el infinito, agitando su alma. Veía su mundo se alejar delante de sus ojos mientras descendía, atraído por una fuerza sobrehumana que lo arrastraba para las  profundidades de lo desconocido. Sentía su cuerpo leve, cómo una pluma, libre de dolor material, de los fracasos de la vida y de la presencia de su tirano raptor.
     En el final de la caída mira una luz, que quedaba cada vez más fuerte. Debía ser el purgatorio llevando su alma para el juicio, el santo purgatorio...... ¡Cómo esperó ese día! ¡Después de esperar tanto finalmente tendría las respuestas!
     Su caída paró en un bloque sólido en medio al infinito. Un tipo de caja abierta que se cerró, cómo una caja de zapatos con mayor proporción. Las paredes blancas del bloque reflejaban su imagen, ahora con mejor apariencia, pero no tuvo juicio, para su perplejidad.
     Lo que sucedió fue que observó las paredes se quedaren más estrechas, hasta formar un pasadizo de piedra que daba en una escalera interminable, que ignoraba las leyes de la física, formando un laberinto de escalones y puertas. Cada puerta tenía un nombre, de los más variados, cómo soberbia, ira y esperanza, pero ningún purgatorio, tampoco infierno o paraíso.
     El sacerdote empezó a estremecer frente a la verdad, o su ausencia. Desesperado subió interminablemente las escaleras buscando respuestas, alguna luz divina, pero no encontró nada, todo era neutro......
     Rechazó todas las puertas, sublevado con las voluntades del  más allá y, cuando estaba exhausto, enfadado con las circunstancias de su muerte y las injusticias de la vida, acaba petrificado ante una puerta. No sé si por asombro o impaciencia, pero finalmente encuentra las respuestas.
    Todo estaba claro, las respuestas estaban más cerca do que tenía imaginado, pero influido por sus teorías no miraba más que las sombras del calabozo............
    El motivo de su ceguera estaba escrito en la puerta:

Negación.


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