Era la
primera luz del día, en una ciudad muy distante, donde todas las personas
tenían papagayos. Pero un chico llamado Ryan tenía un papagayo especial, su
papagayo además de amigo como todos los
papagayos, hacia casi todo lo que una persona podría hacer. Un día el papagayo
del señor Jones desapareció, otro día fue el papagayo de la señora Barkibai que
también se perdió. Todos quedaron indignados. Pero, entonces Ryan subió a una
especie de plataforma y pidió silencio hablando:
-Silencio, mi papagayo tiene algo que decir
sobre esos papagayos desaparecidos.
Puedes hablar Boris.

-Gracias Ryan! Yo ayer por la noche estaba en mi casita
tomando un cafecito cuando avisté un objeto extraño
encima de la casa de la señora Barkibai, y ese mismo objeto
yo lo avisté encima de la casa del señor Jones. Creo que fueron los extraterrestres que capturaron los papagayos en la ciudad.
Todos quedaron alborozados, y con ofensas
retiraron a Boris y a
Ryan de la plataforma. En esto,
un disco volador enorme quedó sobre todos y secuestró a todos los papagayos que quedaban
de la ciudad. Menos
Boris que se escondió en la camisa de Ryan.
Entonces,
todos fueron hablar con Ryan sobre lo acontecido, y Boris tuvo la idea de hacer contacto con los
extraterrestres.
Boris
quedó como una presa, y poco tiempo después los extraterrestres secuestraron a Boris
también.
-Hola!
mi nombre es Boris, me gustaría preguntar por qué ustedes están robando
nuestros papagayos.
Entonces,
vino un extraterrestre muy grande y dijo:
-Es
porque nuestro hijo perdió su mascota y estamos procurando algún animal para
sustituirla.
-Pero, ¿cómo
es ese animal?, ¿por casualidad es verde y peludo?
-sí, ¿sabes
dónde está?
-Sí! En
tu espalda
-Dios
mí, él estuvo aquí todo el tiempo. Disculpa por los secuestros de los
papagayos, iré a devolverlos ahora mismo.
Todos
estaban ansiosos y Ryan estaba transpirando, pues su papagayo especial estaba
en manos de extraterrestres. Entonces una luz muy fuerte apareció de una cosa
redonda, y de ella de bajaron todos los papagayos que habían sido secuestrados.
Todos estaban felices, pero Boris no había bajado. Ryan estaba llorando cuando
sintió algo gelatinoso rozando su mano.
-Amigo,
¿ usted es el dueño de este papagayo?
-Sí,
sí! Soy yo. ¿Por qué?
-Este
papagayo es muy especial, es valiente,
usted tiene suerte de tener un papagayo así.
Ryan
quedó muy feliz. Y escuchó en el fondo una voz:
-Ryan,
Ryan, Ryan.
Entonces,
Ryan despertó de su sueño y se asustó, salió afuera de su casa y vio que había un montón de
curiosos que estaban en un alborozo en la esquina . Pero ¿qué aconteció?
El
papagayo del señor Jones había desaparecido misteriosamente.
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